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Conocerás al Dominante de tus Sueños Polecat

Conocerás al Dominante de tus Sueños

Polecat

Published
ISBN :
Kindle Edition
178 pages
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 About the Book 

Todos los personajes son mayores de edad.“Cuéntame tu fantasía más oscura.”Mi cerebro debía de estar aturdido por las endorfinas sexuales o algo así, pero ni se me ocurrió mentir. Empecé a hablar:“Voy a algún sitio, no importa dónde. Un lugarMoreTodos los personajes son mayores de edad.“Cuéntame tu fantasía más oscura.”Mi cerebro debía de estar aturdido por las endorfinas sexuales o algo así, pero ni se me ocurrió mentir. Empecé a hablar:“Voy a algún sitio, no importa dónde. Un lugar donde no hay vecinos, nadie que pueda ver, u oír. Voy a encontrarme con alguien. No tu Paul, ni ninguna relación. Un desconocido.”Pese a tener las manos atadas arriba de la cabeza, me di la vuelta en la cama. Mientras abría mi mente a Paul sentí la necesidad de cubrir mi cuerpo, o al menos, rodar a una posición menos vulnerable. El no dijo nada- acercó el cigarro a mis labios y espero mientras le di una chupada. Exhalé una nube de humo que flotó por unos instantes delante de mi cara.“Nunca lo había visto,” continué, “Solo se que me voy a someter a él. Me detengo delante de la puerta.”Una ventaja que tiene estar panza abajo es que si me retuerzo, mi coñito goza de alguna acción contra las sabanas revueltas. Me agité un poco más. Solo pensar en mi fantasía me pone toda cachonda. Deseaba que Paul no se diera cuenta.Mi voz se volvió áspera- tosí para aclararla y le eche la culpa al cigarrillo.“Llamo al timbre. La puerta se abre.”La presión en mi pelvis se volvió insoportable. No me importaba ya si Paul me veía retorcerme. De hecho, deseaba que lo notase y que hiciera algo al respecto.“¿Que pasa entonces?” preguntó, incapaz de esperar.“No lo sé,” dije, con mi pelvis frotándose abiertamente contra las sabanas, ahora mojadas.Se dio cuenta. Tenía la esperanza de que me follara, me hacía falta, pero estaba demasiado extenuado para hacer más que deslizar su mano bajo mi cuerpo y tocarme allí.Fue suficiente.No volvimos a hablar de esto en una semana, entonces, cenando, dijo:“¿Querrías hacerlo de verdad?”